Albergue móvil cumple con creces su objetivo en Concepción

Llegan esperanzados a recibir una taza de café, una sopa caliente, un sándwich; o llegan a pedir una ducha o a solicitar una cama para descansar cómodamente; perciben que hay un lugar donde son queridos y acogidos.

El albergue móvil se ganó el espacio.  Apenas arriba a las 22:30 horas – de lunes  a sábado – las personas se acercan y reciben la atención. A  mes y medio la evaluación es muy positiva. Las cuatro camas a bordo tienen una alta ocupación diaria y las atenciones superan las 25 a 30 personas.

Esta iniciativa de la Iglesia es una experiencia innovadora. “Es un lugar donde visibilizamos la problemática, porque las personas llegan espontáneamente y  su funcionamiento lo evaluamos como que “se iluminó la plaza”.  Las personas llegan consultan, usan los servicios y además, se produce el vínculo y un encuentro muy fraterno”, afirmó Gabriela Gutiérrez, secretaria ejecutiva de la Vicaría de Pastoral Social.

“Lo que valoran las personas es la muy buena acogida, porque además,  ha sido pilar fundamental para las personas que habitualmente no son escuchadas; ellas encuentran a personas a quienes contarles su problemas y sienten como muy importante que estén al lado de ellos tomándose un café caliente o una sopa o entrenándoles ropa para abrigarse mejor”, agregó Andrés González, trabajador social, encargado de logística del Albergue Móvil.

El albergue funciona desde las 22:30 a las 07:30 diariamente, de lunes a sábado; hasta la 01:30 horas, las puertas están abiertas,  se atiende por la cabina de la máquina, a quienes llegan esporádicamente más tarde.

Monseñor Fernando Chomali, arzobispo de Concepción, acude prácticamente todas las noches para compartir con quienes son acogidos y ya se ha hecho familiar su presencia, generándose amenas conversaciones, lo cual el pastor valora y confiesa sentirse muy contento y entusiasta.

Testimonios

Habalet San Martin, es un voluntario que acude dos veces a la semana, después de su horario de estudio y trabajo, en Talcahuano. “Es un compromiso que tomé con Dios y mi palabra de servicio que ofrecí a monseñor Chomali. Era un deseo personal, espiritual, de hace mucho tiempo y me informé de esta posibilidad de servir  y poder llegar a la hora y ayudar a ofrecer un cafecito fraterno y de apoyo a las personas que más lo necesitan”, comentó.

Se queda hasta la medianoche y a su juicio, el Albergue móvil “es una hermosa iniciativa,  que debió haber comenzado mucho antes, ya que beneficia a los que nada tienen, ni siquiera una almohada donde recostar la cabeza y aquí se les brinda una posibilidad. Son pocas camas, pero ocupan las camas los que más la necesitan, porque los que aman la libertad siempre han dormido en la calle gran parte de su vida, bajo las estrellas; esa es su vida y uno no los puede obligar, por más esfuerzo y consejo que se pueda hacer. Los que están enfermos o están más avanzados en edad, aceptan con gusto  una camita, sin humedad”, afirmó.

Rubén llega todas las noches sabiendo que encontrará una sopa caliente. “Soy de situación de calle y por mis bajos estudios no me dan trabajo. Tengo que sobrevivir y para ello toco la flauta en el paseo peatonal. Uno agradece mucho este bus, porque le dan  la mano para servirse algo, un agua caliente, y un sándwich, lo que sea, pero lo reciben contentos”, confesó.

En los últimos días, casi seguro llegan los recicladores de cartones del centro de la ciudad. María es una cartonera con más de 21 años y su hermana recicla casi 40 años. “Esto es un milagro que nos den una sopita para que nos caliente el cuerpo”, señaló sonriente, mientras saborea la sopa, acompañada de un sándwich.

La presencia y funcionamiento del Albergue móvil ha despertado la solidaridad de muchas personas y familias. Hay quienes, sabiendo la hora de servicio, llegan con postres, sándwiches e incluso ropas para compartir. Este gesto es importante, porque se requiere el apoyo de los demás.

Junio 29th, 2017