Dos jóvenes logran grandes metas personales con apoyo de la Iglesia

Dos jóvenes con apoyo de la Iglesia de Concepción alcanzan importantes metas personales, que constituyen un ejemplo de esfuerzo. Por un lado, Matías Sepúlveda Mardones, con síndrome de Down, trabajador de Lavandería Industrial 21, se compró un departamento con sus ahorros en el trabajo y, Adolfo Ancalao, mapuche, residente de la Residencia Universitaria del Arzobispado, consiguió el título de Ingeniero en Construcción.

Matías, trabajando en Lavandería Industrial 21, capitalizó recursos de sus remuneraciones laborales para postular a una vivienda y lo logró. Hoy es dueño de un flamante departamento, que le asegura un espacio para descansar junto a su familia. La felicidad no sólo se refleja en él, sino en su madre, Margarita Mardones, quien reconoce que es “un caso ejemplar”. Ella, confiesa que lo que alcanzó su hijo, lo pueden hacer otros de sus compañeros y compañeras y, por lo tanto, asume el compromiso de promover esta acción, en los demás.

Margarita recuerda que Matías siempre le manifestó que soñaba con tener “su departamento”. Para eso, su hijo le pidió, apenas le cancelaran su sueldo, ir al banco a depositar una parte para concretar su sueño. “Como costumbre familiar, a cada hijo, apenas nacieron, les abrimos libretas de ahorro en el banco, de manera que Matías siempre nos pide que ahorremos sus recursos”, añadió la progenitora.

El joven se integró a la Lavandería hace un par de años, cumpliendo un proceso de capacitación y luego fue contratado con todas las disposiciones legales. “Mes a mes fuimos al banco a depositar una parte del sueldo para reunirse los fondos y postular a la vivienda y optar al subsidio estatal. Apenas recibía su remuneración me indicaba el ahorro para su casa”, señala Margarita, quien ayudó a hacer los trámites hasta cumplir con todos los requisitos. Antes de llegar a la Lavandería aprendió a trabajar en telares, donde logró sus propios recursos, todo lo cual terminaban en la Libreta de Ahorro.

“Hemos ido dando paso a paso y se puede lograr”, enfatiza su madre, expresando su alegría. “Cuando nació, me imaginé que iba a tener muchas dificultades, pero ha sido lo contrario. Durante su vida he visto sus avances y sus logros. Aprendió a leer y hoy es un joven bastante independiente en algunas cosas, Matías ha demostrado ser una persona muy capaz”.

Logro profesional

Adolfo Ancalao Ancalao, 22 años, proviene de Curanilahue, miembro de una sacrificada familia mapuche, conformada por su madre y cuatro hijos. Hoy, es un flamante ingeniero en Construcción, que pudo alcanzar esta meta, gracias a la acogida que le brindó, durante toda su carrera, la Residencia Universitaria, que la Iglesia de Concepción puso en marcha hace algunos años.

Adolfo es el menor, en su familia, rindió, en los últimos días, su examen de grado para titularse como  Ingeniero en Construcción, en DUOC Concepción. Está doblemente feliz, porque ya es profesional y porque se ganó un cupo para viajar a San Francisco, Estados Unidos, a perfeccionarse, en mérito a sus capacidades.

Reconoce que una gran ayuda para lograr esta meta ha sido su permanencia en la Residencia Universitaria proyecto social que promovió el Arzobispado de Concepción, para darle la oportunidad a estudiantes de la provincia de Arauco. “Han pasado cinco años 2013 – y soy uno de los primeros estudiantes que llegó a la residencia. Estaba en Cuarto Medio del Liceo de Curanilahue cuando a mitad de semestre se dio la oportunidad de venir a la Universidad Federico Santa María, para ver qué carrera seguir posteriormente. El director del liceo me informó de esta residencia  lugar”, recuerda.

Dijo sentirse feliz, porque además, que cuando regrese de Estados Unidos comenzará a trabajar, teniendo dos posibilidades dos concretas. Una, en la Municipalidad de Curanilahue y, otra, en el Laboratorio de la Unidad de Caminos, en Arauco. “Mi mamá está muy contenta. Cuando le dije que aprobé mi examen de título, se puso feliz y me animó a confiar en el futuro”.

Adolfo comenta que es parte de una numerosa familia mapuche. “Estoy orgulloso de serlo. Tengo hermanos y primos que también han estudiado y han sacado su profesión. Estoy feliz, el tema del conflicto que es bastante  grande desde Cañete hacia Tirúa, hay chicos que no creen que no hay posibilidades para estudiar, pero en realidad sí las hay. Es fundamental informarse, gestionar, conversar y manifestar el interés. Pensaré cómo transmitir mi experiencia, para que otros jóvenes mapuche puedan estudiar”, recalcó, agregando un llamado a otros jóvenes. “Los estudios, hoy, son una parte fundamental y que ojalá lo asuman, para cada cosa hay su momento. Si yo pude, otros jóvenes perfectamente lo pueden hacer”, indicó.

Concluye emocionado, antes de hacer sus maletas y dejar la Residencia Universitaria. “Estoy inmensamente agradecido, porque este lugar ha sido fundamental en mi proceso educativo en Concepción. Si me dieran a elegir otras residencias, sin duda, que elegiría ésta, porque pude aprender y pude relacionarme con más personas, generar redes de contacto, con jóvenes que estudian de distintas carreras – ingeniería, educación, derecho – . Por eso, quiero agradecer a la Iglesia y  a todas las personas en este proceso. Me voy feliz y por la puerta ancha. Aquí no se discrimina a nadie, si es o no mapuche, si es de otra religión. Yo pude alcanzar una profesión y muchos otros también pueden hacerlo”.

julio 27th, 2018