Eucaristía y ceremonia solemne marcaron egreso de alumnos del Instituto de Humanidades de Concepción

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 Dos emotivos momentos marcaron los últimos días de estudiantes secundarios de 100 alumnos y alumnas del Instituto de Humanidades Alfredo Silva Santiago de Concepción. Como parte de su despedida hubo una Eucaristía en el gimnasio del establecimiento, junto a toda la comunidad educativa, y días después se realizó la tradicional ceremonia de licenciatura en el Teatro Concepción.

 

En la Santa Misa, junto con recordar la triple misión de todo colegio de Iglesia, educar, evangelizar y servir, el Vicario para la Educación y presidente de las fundaciones educacionales del Arzobispado de Concepción, presbítero Francisco Osorio, dijo a los alumnos y alumnas que “ustedes estudian para servir, no para sí, y conocen a Jesucristo también para servir. Esta formación adquiere un sentido profundo cuando se transforman en servidores de sus hermanos”. “Esperamos que ustedes, a través del conocimiento, sabiduría, educación y evangelización, sean capaces de ver en el rostro de los hermanos necesitados la presencia de Cristo. Nuestro mundo necesita personas capaces de percibir el dolor y el sufrimiento de otros, con un rostro concreto. Que el Señor les siga bendiciendo en la búsqueda de la verdad y la justicia”.

 

Dos semanas más tarde se realizó el segundo hito que selló la despedida de los institutanos: la ceremonia de licenciatura que tuvo lugar en el Teatro Concepción. Allí, luego del cambio de abanderados y portaestandartes, y la interpretación del himno nacional, intervino el rector don Gerardo Quiroz Muñoz, quien centró sus palabras en una carta que Albert Einstein escribió a su hija Lieserl, a finales de los años ochenta. Él evocó a Einstein, señalando que“hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR”. “El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor”. “Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo”. Quiroz instó a los estudiantes a continuar creciendo y aprendiendo sin cambiar las principales cualidades humanas que brotan de sus talentos.

 

Acto seguido correspondió la entrega de distinciones en varios ámbitos, premiando a los deportistas destacados, a los mejores alumnos en los planes electivos, área artística, rendimientos académicos, mejores compañeros y permanencia en el colegio. Luego de un intermedio y una interpretación artística, se confirieron distinciones especiales a los alumnos integrales, y a los destacados en pastoral y ecología. Finalmente, el reconocimiento Monseñor “Alfredo Silva Santiago”, a quien encarnó los ideales de vida y fe plasmados de manera precisa en el Proyecto Educativo, recayó en el alumno Hugo Jara Pacheco. Este premio fue entregado por el Vicario Francisco Osorio, y el rector don Gerardo Quiroz.

 

Hugo Jara agradeció la distinción, y señaló que “en todos estos años traté de aprovechar las herramientas que me entregó el colegio, y con ello sacarle más provecho a mis cualidades, interactuar con los demás y ser un líder en temas como pastoral y ecología, lo que me ayudó a crecer como persona”. A futuro, Hugo afirma que desea estudiar odontología y continuar ligado a la pastoral del Instituto de Humanidades de Concepción.

 

Durante la entrega de las licencias hubo un instante muy emotivo ya que subieron al escenario los padres de Rodrigo Andrades Águila, alumno del cuarto año C recientemente fallecido, y a quien le habría correspondido egresar junto a sus compañeros. El señor Juan Carlos Andrades y la señora Bernardita Águila recibieron de manos del rector, acompañado del profesor jefe de dicho curso, la licencia que Rodrigo debería haber recibido ese día.

 

La licenciatura finalizó con un reconocimiento a cinco familias, que dejaron el colegio al ver egresar al último de sus hijos. De esta forma se relevó que una de las claves del éxito en el proceso educativo y formativo de una persona es la alianza entre colegio y familia. Luego de escuchar el discurso de despedida del alumno Julio Gárate García, se realizó el signo de la luz y el Vicario padre Francisco Osorio impartió la bendición final, implorando la protección de Dios para el nuevo camino que inician los estudiantes.

 

Larry Henríquez Bravo – Periodista

Vicaría para la Educación y Fundaciones Educacionales

diciembre 12th, 2014