Fundación de solidaridad entregó becas a estudiantes en Concepción

Un grupo de 25 alumnos de estudios superiores – de la Universidad del Biobío, Universidad Católica de la Santísima Concepción y del Seminario Metropolitano de Concepción – fueron beneficiados con becas otorgadas por la Fundación Solidaridad Universitaria Padre Héctor Muñoz Brañas, durante un sencillo acto, que se realizó en su nueva sede, en galería Alessandri, en el centro de Concepción.

Los alumnos beneficiados manifestaron sus agradecimientos y aplaudieron la iniciativa. Andrea Baeza, estudiante Filosofía de la UCSC, dijo que “es un apoyo grande, porque los libros en Chile son de gran costo y muchas veces no es fácil  encontrarlos. Y es muy importante además, porque los libros ayudan a estudiantes de distintas carreras y universidades”.

John Torres, alumno de Ingeniería de Gestión de Empresas, manifestó que los textos recibidos son para asignaturas fundamentales en la formación de ingenieros en el área. “Estoy muy agradecido por la invitación y el regalo. La fundación tiene un objetivo muy lindo  y con buenos principios”, subrayó.

Luis Avilés del Seminario Metropolitano de Concepción, cursa segundo año de Teología, expresó que tuvo la posibilidad de ser beneficiado por la Fundación. “Quiero agradecer por sobre todo  y es sin duda una instancia que nos permite herramientas para formarnos mejor en el futuro ministerio sacerdotal”.

El gestor y actual presidente de la Fundación, Pbro. Hernán Enríquez, dijo que por quinto año se hace entrega de becas de solidaridad universitaria, consistente en textos de estudios, para alumnos de estudios superiores. “Estamos contentos porque hemos podido mantener este servicio, porque hemos ido creciendo como fundación y hoy hemos entregado becas a 25 alumnos de dos universidades y del seminario metropolitano de Concepción. Además, inauguramos este espacio, que son nuestras nuevas oficinas, que hemos tenido bajo un convenio con la SEREMI de Bienes Nacionales, las que han sido habilitadas gracias también a la donación de un particular, que generosamente entregó su aporte”, comentó.

Recordó que la fundación es una instancia sin fin de lucro  y se financia con las donaciones de personas de buena voluntad e hizo un llamado a las personas a que se acerquen a la fundación y puedan colaborar con estudiantes de la zona.

El P. Hernán afirmó que “queremos ser una instancia de colaboración de solidaridad con aquellos jóvenes que se están formando;, creemos que la solidaridad es el concepto contemporáneo de la caridad, que es un valor cristiano.  La solidaridad es un concepto más amplio que socialmente es más reconocido y queremos ser solidarios con aquellos que más lo necesitan”.

Gustavo Toledo Avendaño, director de la Fundación y académico de la Universidad del Biobío, se mostró emocionado. “Tuve el honor y la dicha de poder colaborar con 11 de mis alumnos, engredándoles libros que estoy seguro los van acompañar en su futuro profesional; ellos son futuros ingenieros civiles mecánicos  y esperamos que este granito de área que estamos aportando  se transformen en una gran piedra en que puedan ellos edificar su futuro”.

También manifestó sentirse orgulloso con la nueva sede, “pero no me sorprende, porque por la gracia de Dios, las cosas buenas siempre tienen un buen fin. Esperamos desarrollar todas nuestras ideas y que todas nuestras expectativas que van en beneficio de los alumnos, se cumplan”.

Asimismo, señaló que “los brazos están abiertos para acoger a nuevos miembros para la fundación, para que colaboren y sientan la dicha que nace del corazón al ver la alegría de estos jóvenes,  al recibir libros que les ayudará en sus estudios”.

El académico de la UCSC, Héctor Bravo, valoró la iniciativa y la calificó “extraordinariamente importante, porque cumple a cabalidad el nombre de la fundación, que tiene que ver con la solidaridad y cómo a través de estos libros, instrumentos de estudio, pueden ayudar a los alumnos para que puedan sacar adelante sus carreras. Me parece, además, que es un ejemplo para que cuando ellos tengan sus medios puedan también ayudar a otros en el mismo sentido”.

El docente dijo que “en Chile tenemos una gran solidaridad frente a las catástrofes y es una solidaridad valiosa, pero de tipo puntual y nos hace falta instalar una cultura de la solidaridad, donde nos podamos ayudar en pequeñas cosas y este es un ejemplo y un paso importante de ir promoviendo la cultura solidaria en Chile”.

Eduardo Carrillo, ingeniero civil industrial de la Universidad del Biobío, contribuyó a mejorar las condiciones de la sede, que anteriormente era una bodega. “Un familiar me consultó por una ayuda universitaria y como tuve la opción de poder estudiar en la universidad y poder hacer estudios de post grado, tengo un master en educación por competencias, he sido director, profesor curricular en el rediseño curricular de las carreras de educación por competencias en la Universidad del Biobío. Cuando me contaron que habían personas que estaban en la misma situación en que estuve yo, en algún momento, no con tantos recursos como los que puedo tener hoy, tengo una empresa y buen pasar, me pareció un aporte pequeño de hacer de esta sede en un lugar más acogedor, era un esfuerzo menor, pero por los cambios que pueden ocurrir en personas como me ocurrió a mí , mi vida la cambió un libro y si los libros que hoy se entregaron cambian la vida de estos jóvenes, creo que se cumple el objetivo”.

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abril 10th, 2017

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