Invernadero da trabajo a jóvenes con síndrome de Down

Lechugas, betarragas, apio, ciboulette, zanahorias y diversas otras verduras está produciendo el invernadero Simón de Cirene, fruto de un nuevo proyecto social que impulsa la Iglesia de Concepción.

Junto con un cultivo saludable y el empleo exclusivo de semillas naturales, no contaminadas, se está dando un claro testimonio del cuidado de la naturaleza, la casa común, como lo señala el papa Francisco en su encíclica Laudato sí.

Esta iniciativa, planteada por monseñor Fernando Chomali, arzobispo de Concepción, es apoyada por el padre Pedro Gómez, vicario general de la arquidiócesis junto al diácono permanente, Alejandro Montero, quienes, gracias a su experiencia en el tema, ha permitido lograr excelentes resultados.

Pero otro de los objetivos principales de este proyecto es abrir un nuevo espacio laboral a jóvenes con síndrome de Down. En tal sentido, fue incorporado el joven Pablo Andrés Roca, de 22 años, quien ya está colaborando con Erna Yancamil, técnico agrícola que trabaja en el invernadero.

Pablo dijo sentirse muy contento, al igual que su familia, quien lo apoya y agradece a la Iglesia la constante preocupación por los jóvenes con síndrome de Down. Apenas se incorporó, rápidamente se adaptó y ha estado cumpliendo todas las tareas a la perfección e incluso se muy creativo y colaborador.

Erna confirmó que el plantel ha producido gran cantidad de verduras, que se ha entregado al casino de casa Betania y a algunos particulares. En estos momentos, se preparan almácigos y se espera tener en breve tiempo, tomates y otros productos.

Otras de las novedades de este invernadero, ubicado en un espacio de casa Betania, es el empleo de tierra vegetal, mediante la técnica de compost y el aprovechamiento de aguas lluvias captadas en el mismo lugar.

Visitar este vergel refleja, sin duda, la delicadeza de la mano de Dios.

junio 6th, 2019