Mensaje del Santo Padre con ocasión de la XXII Jornada Mundial del Enfermo 2015

PAPA jorna por los enfermo

Con ocasión de la XXIII Jornada Mundial de Enfermo, instituida por san Juan Pablo II, me dirijo a vosotros que lleváis el peso de la enfermedad y de diferentes modos estáis unidos a la carne de Cristo sufriente; así como también a vosotros, profesionales y voluntarios en el ámbito sanitario.

Sapientia cordis.
«Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» (Jb 29,15)
Queriidos hermanos y hermanas:
Con ocasión de la XXIII Jornada Mundial de Enfermo, instituida por san
Juan Pablo II, me dirijo a vosotros que lleváis el peso de la enfermedad y de
diferentes modos estáis unidos a la carne de Cristo sufriente; así como también
a vosotros, profesionales y voluntarios en el ámbito sanitario.
El tema de este año nos invita a meditar una expresión del Libro de Job:
«Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» (29,15). Quisiera hacerlo en la
perspectiva de la sapientia cordis, la sabiduría del corazón.
1. Esta sabiduría no es un conocimiento teórico, abstracto, fruto de
razonamientos. Antes bien, como la describe Santiago en su Carta, es «pura,
además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos,
imparcial, sin hipocresía» (3,17). Por tanto, es una actitud infundida por el
Espíritu Santo en la mente y en el corazón de quien sabe abrirse al sufrimiento
de los hermanos y reconoce en ellos la imagen de Dios. De manera que,
hagamos nuuestra la invocación del Salmo: «¡A contar nuestros días enséñanos
/ para que entre la sabiduría en nuestro corazón!» (Sal 90,12). En esta sapientia
cordis, que es don de Dios, podemos resumir los frutos de la Jornada Mundial
del Enfermo.puede volver fatigoso y pesado. Es relativamente fácil servir por algunos días,
pero es difícil cuidar de una persona durante meses o incluso durante años,
incluso cuando ella ya no es capaz de agradecer. Y, sin embargo, ¡qué gran
camino de santificación es éste! En esos momentos se puede contar de modo
particular con la cercanía del Señor, y se es también un apoyo especial para la
misión de la Iglesia.
3. Sabiduría del corazón es estar con el hermano. El tiempo que se pasa junto
al enfermo es un tiempo santo. Es alabanza a Dios, que nos conforma a la
imagen de su Hijo, el cual «no ha venido para ser servido, sino para servir y a
dar su vida como rescate por muchos» (Mt 20,28). Jesús mismo ha dicho: «Yo
estoy en medio de vosotros como el que sirve» (Lc 22,27).
Pidamos con fe viva al Espíritu Santo que nos otorgue la gracia de
comprender el valor del acompañamiento, con frecuencia silencioso, que nos
lleva a dedicar tiempo a estas hermanas y a estos hermanos que, gracias a
nuestra cercanía y a nuestro afecto, se sienten más amados y consolados. En
cambio, qué gran mentira se esconde tras ciertas expresiones que insisten.
Francisco

enero 23rd, 2015