Mons. Fernando Chomali: Ser obispo es intentar hacer la voluntad de Dios

Monseñor Fernando Chomali Garib, nuestro arzobispo, acaba de cumplir 13 años de su ministerio episcopal, la mitad de ellos, comprometido con la Iglesia de Concepción. En su opinión, “ser obispo es intentar hacer la voluntad de Dios”.

En la edición de la revista Nuestra Iglesia, que saldrá en los próximos días a circulación, se incluye una entrevista con motivo de su nuevo aniversario episcopal, y en parte de sus expresiones confiesa que “cada día, en la mañana y, en la noche, le ofrezco al Señor mi persona, la vasija de barro que soy, así como los pocos peces y panes que tengo para que sea Él quien los multiplique. Estoy aprendiendo a ser Obispo y sobre todo a dejarme enseñar por el Pueblo de Dios ungido por el Espíritu Santo, como lo ha dicho el Papa. Tal vez lo único que me deja relativamente en paz es que he entregado mi vida al servicio de la Iglesia y que para mí, la vida es Cristo”.

Agrega también que “me anima la vida diaria que surge en las comunidades, la tarea de los sacerdotes, religiosas y religiosos, los diáconos, la vida en el Seminario, las obras de caridad que surgen por doquier de manera espontánea y con alegría. Me anima ver a tantos consagrados silenciosos en su tarea de sembrar la semilla en buena tierra para que el Señor la haga crecer”.

Pero también no oculta su dolor. “Lo que más me ha dolido son las denuncias de abusos, y que por respeto a todos los involucrados hemos asumido con mucha seriedad. Me ha dolido que el sacerdocio en vez de ser causa de alegría, de vida y de gozo para otros, ha sido causa de daño, de dolor. Ha sido un tiempo de mucho dolor, mucha vergüenza y profundos cuestionamientos. A veces me siento muy agobiado, he llorado, pero la luz de la verdad tiene que imponerse por el bien de todos. En eso estamos”.

Añade que también le ha dolido “la soledad que se experimenta como obispo. Gracias a Dios el Señor consuela. Celebrar cinco navidades en dos días y en la noche poner un plato en el micro onda, comer rápido para dormir un poco es una prueba de fe grande. Creo que la visión del obispo, y también de los sacerdotes, como jefe, o como quien ejecuta actos religiosos, más que como hermano ha llevado a un distanciamiento que produce a veces la sensación de soledad y de ser utilizado”.

Que el Pueblo de Dios de la Iglesia de Concepción tenga en sus oraciones a nuestro pastor, para seguir fortaleciendo el camino sinodal en el discernimiento de una Iglesia más misionera y comprometida con los que más sufren.

junio 6th, 2019