Monseñor Fernando Chomali resaltó el profundo sentido de la Eucaristía

1Con la conmemoración de la institución de la Eucaristía y el gesto humilde del lavado de pies a doce jóvenes, se celebró Jueves Santo en la Catedral de Concepción.En la Catedral de Concepción, monseñor Fernando Chomali presidió la celebración, en que  recordó su mensaje de la Misa Crismal, del día anterior. “Más de 100 sacerdotes renovaron las promesas cuando fuimos ordenados y les pedí a los fieles que cuidaran a sus sacerdotes, porque somos hombres comunes y corrientes, y llevamos un tesoro en vasijas de barro”.

Reiteró su llamado a los fieles presentes, señalando. “A ustedes también les pido que nos ayuden para poder vivir en fidelidad este don inmenso que nos ha regalado Dios y que, por cierto, nos queda muy grande. ¿Para qué hemos sido consagrados sacerdotes? ¿Cuál es el corazón de la vida sacerdotal y que sin ello no habría sacerdotes para celebrar los sacramentos? Es decir, es la manifestación visible de Dios invisible. Si un sacerdote no celebra los sacramentos, no está viviendo su vida sacerdotal  y el sacramento es actuando en persona de Cristo, viviendo la misma experiencia  que Él vivió, celebrar la Eucaristía. Nos pide que convirtamos un pedazo de pan en el Cuerpo de Jesucristo y un poco de vino en la Sangre de Cristo, porque ahí está presente y Él se perpetúa en la Historia”.

Dijo que “Dios no nos ha abandonado, porque ha quedado sacramentalmente y ha querido que hombres comunes y corrientes como nosotros, a través del don del Espíritu Santo y la ordenación podamos continuar esta misión de convertir el pan en el Cuerpo de Cristo  hasta que Él vuelva”.

Explicó que este maravilloso intercambio entre Dios y el hombre tiene dos características que son muy fundamentales. “En primer lugar, el cuerpo de Cristo cuando se parte en la Eucaristía nos está diciendo que es Dios, que es Jesucristo que se entrega por nosotros y nosotros estamos llamados como cristianos a entregarnos por los demás. Lo propio del cristiano es entregarse a los demás; y la segunda característica es que cuando nosotros comulgamos  y por eso la Iglesia pide que haya que estar libre de pecado y estar en gracia para comulgar, no es que nosotros asimilemos la hostia, es Jesucristo quien nos asimila y nos hacemos el cuerpo de Cristo, la Iglesia”.

Manifestó que por otro lado, nos recuerda la importancia del servicio a los demás. “Por eso, Él nos dice que no ha venido a servirse, sino a servir y le lava los pies a sus  discípulos, un trabajo que era propio de los esclavos – sólo los esclavos lavaban los pies a los amos – y Él se anonada así mismo,  se hace nada, para mostrarnos que el camino del amor, el camino al servicio a quien nada puede entregarnos es el camino del  cristiano, es el camino que Él siguió por nosotros y que estamos llamados nosotros a perpetuar”, subrayó.

Profundizó en su reflexión, precisando que “estamos frente a un gran misterio y el mayor de los misterios es que esto ha seguido por dos mil años y seguirá hasta que Él vuelva y, por eso, le pedimos al Señor que nos regale santos sacerdotes, para que todos tengan la posibilidad de hacerse uno con Jesucristo en la Eucaristía; hacerse uno  en los sacramentos y sobre todo, para manifestar al mundo  que la vida ha sido regalada para darla. No hay don más grande que uno mismo al servicio de los demás, experiencia que conocen muy bien los padres que se entregan por sus hijos; experiencia que tratamos también nosotros, que viviendo celibatoriamente nos entregamos a los demás mostrar la gloria de Dios”.

Monseñor  les expresó a los fieles: “Dios quiera hermanos que esta Semana Santa nos haga comprender una sola cosa: la gran dignidad que tenemos, que ha dado la vida por cada uno de nosotros y la gran dignidad es que no nos abandona; Él sigue presente en la Eucaristía. Ese es el gran don que entrega al mundo y que nosotros, como sacerdotes, estamos llamados gracias a Él a perpetuarnos. Y quisiera repetir y lo imploro: cuídennos. Somos personas común y corriente que hemos sido tomados entre los hombres  para poder prestar este servicio maravilloso que es entregar la multigracia de Dios a todo quien tenga el corazón dispuesto”.

Después de la homilía, Monseñor lavó los pies a doce jóvenes, entre ellos, algunos seminaristas, para repetir el gesto sencillo y humilde de Jesús.

Al concluir la celebración se realizó una procesión interna para llevar el Santísimo hasta depositarlo en un Sagrario para adoración de los numerosos fieles que asistieron a la Eucaristía.

abril 19th, 2014

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