Personal apostólico participa en intenso programa en prevención de abusos

Como muy positivo calificó la orientadora, María Soledad Grandón, Coordinadora del Consejo Arquidiocesano para la Prevención, la presencia de sacerdotes, religiosas y diáconos, en la jornada de formación del personal apostólico de la Arquidiócesis de Concepción, para ser posteriormente certificado en el tema de la prevención de abusos.

En la jornada, que se desarrolló este miércoles 28 de noviembre, en Casa Betania, intervino un pool de profesionales altamente calificado para abordar el tema durante todo un día. “Ha sido de mucho interés la participación del personal consagrado y hemos partido con un par de preguntas de reflexión, lo cual alegra mucho a esta comisión, servidora por todas las cosas”, comentó la Coordinadora al término del encuentro.

María Soledad recordó, además, que la Comisión que lidera, ha pasado por dos etapas. “En primer lugar, este grupo parte certificándose a través de la Conferencia Episcopal, en un primer encuentro en 2015, aunque ya estaba funcionando antes, en Concepción. A la fecha, hemos abordado la formación de 1.200 personas, a través de instancias como parroquias. En 2018, a partir de agosto, esta Comisión pasa a tener una  nueva estructura de nivel arquidiocesana y nombrada por decreto, en que se establecen tres divisiones (Comisión de Denuncia, Comisión de Prevención y una Comisión de acompañamiento o acogida a las víctimas)”, expresó.

Precisó que uno de los desafíos de estos equipos es poder tener un lenguaje común respecto a crear una “cultura del buen trato”, que, a juicio de la Coordinadora, “debiera constituir una verdadera fortaleza, en lo que es el abuso de poder, antesala al abuso sexual”.

Ahondó en el tema, indicando que “cuando se habla de una cultura del buen trato es hacer un cambio de paradigma; de ser capaces tremendamente objetivos; de  reconocer nuestros ambientes y saber que el ambiente más próximo para la prevención son los “ambientes nutritivos” y sentir que somos colaboradores y más que eso, somos parte de este cambio de paradigma”.

Planteó que el desafío de la Comisión es de arduo trabajo. “Al mes de abril de 2019, todos los agentes pastorales que trabajen con niños y con jóvenes tienen que estar certificados. Esta es una condición que se ha pedido a esta Comisión de Prevención, para garantizar que todos estamos trabajando en ambientes sanos y seguros”, subrayó.

Hizo notar que “la cultura del buen trato implica distinguir claramente lo que nos aportan los ambientes nutritivos y todo lo que tiene que ver con esta cultura puede perderse de vista cuando permitimos que los “ambientes tóxicos” sean lo que a nosotros nos rodea, especialmente pensar que el ambiente nutritivo lo hacen los otros, sino que es una corresponsabilidad de todos”.

Para 2019, la Comisión además ya tiene planes concretos. “Queremos partir en enero, con nuestra intervención en la Escuela de la Fe, que se desarrollará en Concepción, para lo cual ya hemos enviado nuestra propuesta a los organizadores, con la posibilidad de poder certificar a quienes participen, cumpliendo con asistencia y una cantidad de horas. Además, ya estamos conversando con el Departamento de Catequesis, con la Coordinadora, Hna. Cecilia Osses, para que esta Comisión participe en los distintos Decanatos para la formación y certificación de todos los agentes pastorales de catequesis”.

Entre las expositoras en la jornada del personal apostólico estuvo Paula Martínez Villalobos, psicóloga clínica de la Ciudad del Niño “Ricardo Espinosa”, quien sostuvo que la prevención es un tema relevante “para poder reinstalar la noción del Buen Trato, referido a un trato respetuoso, digno a las personas y estamos empeñados en instaurar sobre esos valores una sociedad más protectora para nuestro niños y los adultos. Recuperar la dignidad de las víctimas de abuso es responsabilidad de toda la sociedad, cultura donde la dignidad de las personas es fundamental para el desarrollo transversal”.

Pamela Carrasco, trabajadora social, magister en familia y especialista en materias de vulneraciones, señaló al término de su exposición que “todos tenemos el deber de acompañar a las personas que han sufrido abuso. Es un tema que está en la palestra y si bien puede ser controversial desde el punto de vista  de la iglesia, muchas veces, es algo que está presente en nuestra sociedad y lo podemos ver en distintos espacios. Es importante poner este tema, para que se genere una reflexión y ver cómo todos podemos aportar de alguna manera  distinta, en los espacios que nos convoca”.

noviembre 28th, 2018