Sacerdote Jesús Balmaseda fue despedido por cientos de fieles agradecidos

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Sacerdotes de todas partes de la Iglesia de Concepción y numerosos fieles repletaron la Catedral, para despedir la mañana de este lunes el cuerpo del Pbro. Jesús Balmaseda Ferrandez, fallecido el sábado 25 de enero a sus 84 años en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Clínico del Sur (HCS) a raíz de su grave estado de salud, producto de un accidente de tránsito cuando se dirigía desde Quillón a Concepción.

La Misa de exequias fue presidida por el Vicario General de nuestra Arquidiócesis, Pbro. Juan Carlos Marín, quien dio el último responso fúnebre al sacerdote, que llegó a Chile desde la ciudad española, Logroño, en 1963, cuando era Arzobispo de la Santísima Concepción Monseñor Manuel Sánchez. El padre Jesús, desde que arribó en esta tierra siempre se sintió como un chileno más, señaló el padre español  Cecilio de Miguel, encargado de dar la homilía en la celebración eucarística.

Cabe destacar, que el padre Jesús cumplió una larga labor pastoral, destacando su servicio en las parroquias Nuestra Señora del Carmen en San Vicente, Sagrada Familia de Concepción, San José de Talcahuano. También trabajó en la Ciudad del Niño, dedicando su sacerdocio a los pobres, niños y al anuncio de la misericordia de Dios a los pecadores como canónigo penitenciario del cabildo eclesiástico de nuestra Arquidiócesis en sus últimos años de vida.

Claudia Llanos, quien consideraba como a un padre al presbítero fallecido, señaló emocionada “para mí fue el “papi”, yo estaba gran parte del día con él, tuve dos hijos a quienes él consideraba como sus nietos , y ellos le llamaban “tata”. Doy gracias a Dios, porque conocí un testimonio de vida enorme, un excelente sacerdote, fue una figura paterna después que falleciera mi padre. Estoy muy agradecida de todo lo que aprendí de él, lo que me dio. Él se merecía todo este amor que la gente le ha expresado hoy, realmente es impresionante. Sabemos que está en el cielo y desde ahí nos va a cuidar siempre”.

El padre Cecilio, quien estimaba mucho al sacerdote y lo definía como su “paisano” manifestó consternado “ha sido siempre mi amigo y además era mi confesor, así que se me va mi confesor por lo que tendré que buscar a otro, porque sigo siendo pecador. Ese amigo que no nos va a abandonar (…). Muchas gracias Jesús y que Dios te tenga en el cielo”.

El cuerpo del padre Jesús fue llevado al Cementerio General de Concepción, donde fue despedido finalmente por numerosas personas que tuvieron la gracia de haber compartido con este sacerdote que ha dejado una huella imborrable de fe y amor por Dios y su Iglesia en nuestra Arquidiócesis que lo acogió por más de 50 años .

enero 27th, 2014